Platón y Mi primera mascletada

by Bernardo on 3/03/2007


El pasado jueves, 1 de marzo, estuve en Valencia, invitado a participar en el Foro de Debate Luís Vives, unas jornadas dirigidas por Agustín Domingo, profesor y amigo mío. Allá por mediados de los 80, Agustín me enseñó qué era la filosofía en el Instituto Fray Luís de León en Salamanca. Hoy es profesor en la Universidad de Valencia. Algún amigo mío se sorprende por mi empeño en mantenerme en contacto con tanta gente; me gusta contestarle que para mí es fundamental mantener el contacto con la gente que ha sido importante en mi vida: son quien he venido siendo y su amistad me da perspectiva.

Al acabar la ponencia y la mesa redonda, Agustín me invitó a ver la primera de las mascletadas de este año. Su mujer, Teresa trabaja en el ayuntamiento y me invitaba a ver el primer espectáculo de pólvora y explosiones del año desde el balcón del ayuntamiento. No lo dudé y en la fiesta me planté :)

El amplio balcón del Ayuntamiento de Valencia era un espectáculo: las falleras mayores muy guapas, los políticos seduciendo a los medios de comunicación, y los amigos y curiosos merodeando entre todo aquello. Me sorprendió ver la normalidad con la que los funcionarios del ayuntamiento continuaban con sus quehaceres con esa algarabía de por medio y decenas de miles de personas gritando y cantando en el exterior. Eran las dos menos cuarto de la tarde. Hasta las en punto, la música y la gente inundarían la plaza.

Se hace el silencio. La fallera mayor grita: Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà!!!! (minuto 4, la traca final es increíble)

Pequeñas explosiones que con secuencia meticulosamente medida, se suceden a media que la intensidad de los estruendos aumenta. Casi 6 minutos de ensordecedoras explosiones cuya onda expansiva golpea con tal fuerza el cuerpo de uno que llegas a emocionarte. Sin duda es un espectáculo mágico que raya en la divinidad pagana. No es asombro por la belleza estética, sino veneración a la fuerza de la explosión de la pólvora. Esa intensidad que naturalmente debería suscitar miedo y alerta, se convierte en ocasión popular de respeto a una fuerza superior.

En fin, que me lo pasé teta y no pude evitar gritar con el resto de Valencia: ¡que bote Rita, que bote Rita!

Hay 1 comentario en este artículo:

  1. 4/03/2007Agustin says:

    Hola Platón, Sócrates te escribe después de haber bebido la cicuta y te felicita por visitar Valencia. Y sobre todo por confiar en los maestros y amigos. Fue una pena que aquel día fuera el de atenuación de prisión para un criminal incapaz de entender el significado de la palabra “perdón”. Sócrates te sigue y confía en tí. Cruzó el Hades pero se acuerda de tí.

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