Pathetic romantic

by Bernardo on 8/05/2007

Doy pena, pero lo que voy a contar es cierto :)

En Boston el viernes pasado hizo un día increíble. 25 grados, sin una nube en el cielo. Me levanté y con unas ganas tremendas de hacer mío desde el primer momento ese día, me puse las zapatas y me fui a correr.

Bajé por la margen izquierda del río Charles, desde Harvard, corriendo despacio, con mi iPod cargadito de música chuli. Llevaba unos 20 minutos río abajo cuando se me saltaron las lágrimas: con el verde cuidado del parque al lado del río, un soplo de viento deshizo los almendros explotados en flor, los pétalos blancos me nublaron la vista del skyline de Boston reflejado en el río. Durante un rato corrí mientras minúsculos puntos blancos me golpeaban la cara con una vista maravillosa de fondo. Sonaba esta canción de Mika que sin duda ayudó:


Ok, you can call me a pathetic romantic, pero estuvo guay y quiero recordarlo siempre.

Hay 5 comentarios en este artículo:

  1. 9/05/2007Manuel Montilla says:

    ¿Por que estas cosas no pasan nunca en España? :(

  2. 9/05/2007Anonymous says:

    Conocí a un chico que el 25 de agosto de 1993 lloraba en ese mismo sitio pero por estar en una ciudad financiera. Todo depende de la edad, de los sueños e ilusiones y de cada necesidad. En España también existen puestas de sol…

  3. 9/05/2007Juan Pedro says:

    Pelín patético, pero lo importante es no perder la capacidad de emocionarse, y de sorprenderse…

  4. 9/05/2007JULEN BAZTARRICA says:

    La verdad es que el viernes pasado hizo un día espectacular…mi vueltecita por Boston Common también fue para no olvidar.

    Sabía que la primavera y el otoño en Boston son increíbles (también te lo había leído, jeje!), pero me está sorprendiendo muy gratamente.

    Hoy hace mucho calor aquí, pero toca estudiar para los exámenes de BC :(

    Saludos!

  5. 13/05/2007Imanol says:

    De patético nada.
    No pierdas la capacidad de emocionarte ante las cosas aparentemente más insignificantes.

    Yo he experimentado algo semejante a finales de marzo en Tokio. Tuve de nuevo la oportunidad de vivir la sakura (el florecimiento de los cerezos)y la verdad es que es todo un espectáculo de color.

    Cuando pasas por épocas malas, como yo me encuentro ahora, estas maravillas que te ofrece la vida te ayudan a seguir hacia adelante y no tirar la toalla.

    Saludos desde Madrid

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