La fuerza del NO

by Bernardo on 27/08/2008

Hace unos años un buen amigo americano, Jonathan Soroff, divertido y siempre oportuno, me dijo que mi problema principal era mi empeño en ser un pleaser: un bienintencionado individuo empeñado en agradar siempre diciendo que sí.

Y razón no le faltaba. En este empeño de conocerse a uno mismo, yo me preguntaba de qué está hecha esta manía mía de no saber decir que no. La fuerza más poderosa debajo de esta necesidad de siempre agradar es el miedo al rechazo: decir que sí te crea una falsa sensación de seguridad de aceptación. Por otra parte está el capricho de apuntarse a un bombardeo, de no perderse ni un minuto de las oportunidades de la vida, condición necesaria, aunque no suficiente de todo buen Peter Pan.

Pero a lo largo de los últimos 3 años, la escasez de tiempo y sobre todo el pragmatismo de que predomine la calidad sobre la cantidad, está haciendo que el pleaser vaya muriendo dejando a paso a un menos entusiasta especialista en decir que no.

Cuando tienes poco, y no cuentas más que con una gran ambición, siempre sana, decir que no parece un lujo que no te puedes permitir. Pero al cabo del tiempo descubres que decir que sí no es garantía de nada. Decir que no es tremendamente positivo, te permite sobre todo tener tiempo para hace más y mejor lo que realmente es un SÍ.

Hay 5 comentarios en este artículo:

  1. 27/08/2008Maria Rosa says:

    Lo prometes?

  2. 28/08/2008Anonymous says:

    tal como yo lo veo, el problema esta en el siguiente paso: cuando coges el gusto a decir que NO a muchas cosas sin valorarlo , simplemente por comodidad, por facilidad, y porque te das cuenta de que no pasa nada… añoro mis tiempos del SI y del querer agradar…

  3. 29/08/2008Lucía says:

    El problema con el NO es que llega un momento que es posible que no diferencies cuándo tienes razón y cuándo no la tienes. Si a cada propuesta respondes NO entonces será difícil diferenciar cuando tenías que haber dicho SÍ. Al tener el NO constante en los labios, incluso se te modifica la cara. Prueba a decir NO y a decir SÍ. El primero fuerza un gesto duro y seco. El segundo obliga a dulcificar y sonreir. Con muchos NO dejarás de ser tan guapo como eras antes.

  4. 8/09/2008Eduardo says:

    Hola. Lei tu opinion acerca del NO. Creo que tu amigo tiene mucha razon, aveces no nos damos cuenta de que tenemos que dejar de decir siempre SI. Creo que la clave es en saber si realmente queremos hacer las cosas, porque cuando se quiere, las cosas salen bien hechas.

  5. 27/10/2008ForoExpansion says:

    Te recomiendo (humildemente) un libro, de Jim Camp, que se llama “De entrada, diga no”, habla sobre negociación, pero tiene un elemento importante sobre eso de que buscamos agradar a las personas.

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