Feliz Cumpleaños

by Bernardo on 4/02/2007

El pasado jueves, volvía de Londres en el vuelo de las 7.45 pm. Estaba agotado, me había levantado a las 5 de la mañana y no había parado en todo el día. Al entrar en el avión y acercarme a mi sitio, el asiento11C, veo que la azafata está hablando con una señora mayor, claramente británica, sentada junto a la ventana en la misma fila 11. Sin duda la señora amenazaba conversión fácil, y no tenía yo el cuerpo para charla fortuita de pasajero de avión.

Pronto descubro que la buena señora acaba de cumplir 91 años y se va a Johannesburgo en Sudáfrica a pasar su cumpleaños con uno de sus hijos. Volaba Londres-Madrid-Johannesburgo, ella sola y con vuelo de noche.

Me cautivó en cuanto descubrí la sonrisa de mi abuela en sus ojos, cuando comprobé que a sus años tenía una memoria prodigiosa y cuando sentí que su conversación me relajaba y enternecía. Aún leía 3 ó 4 libros al mes, sobre todo de crimen y misterio, sus preferidos; no soportaba los romances o los ensayos. Me confesó su temor a los alemanes y repudio hacia los franceses, algo que sentía desde la II Guerra Mundial. Me habló de su marido, de cómo se conocieron, de sus hijos, y dejó que le preguntase mil cosas.

Cuando le pregunté si recordaba la primera vez que voló en avión, me contó con detalle que fue hacia finales de los 60, yendo de Londres a Australia y cómo el avión perdió un motor!!! y tuvieron que hacer un aterrizaje forzoso.

Es liberal y confiesa no haber votado nunca al partido laboralista. Insistió en la importancia de buscar a alguien al que querer toda la vida, con quien formar una familia, y me advirtió de lo rápido que pasa el tiempo.

Como detalle por su cumpleaños, las azafatas le trajeron una botella benjamín de champán que ella no dudó en compartir conmigo. Cayeron dos botellas más que las azafatas nos trajeron asombradas por mi capacidad de mantener entretenida a la señora. Si yo podía sentir los efectos del champán (burbujas que suben y después se van…) no quería ni imaginarme cómo debía de estar la amiga a sus 91años :)

Me dejó sus datos e insistió en que si volvía a Londres, tenía que ir a visitarla. Se llama Audrey Lewis.

Hay 3 comentarios en este artículo:

  1. 5/02/2007javier says:

    Wow, menuda historia

  2. 5/02/2007isa says:

    ¡fascinante! me encantan esos encuentros casuales en los que -contra todo pronóstico- acabas sintiéndote más próximo a un perfecto desconocido que a muchas personas de tu entorno habitual. ¡qué delicia de vuelo!

  3. 14/10/2011jose says:

    Buscando una foto en google, me tope con esta historia y genial genial GENIAL, me encanto. Que te pase una cosa así es impagable.
    Saludos desde Argentina.

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